Baena Escudo de Baena
    Vista de Baena

    Baena, Bayyana para los musulmanes, cuenta con grandes brotes culturales a lo largo de su historia. En el periodo prehistórico destacan los yacimientos procedentes de la Edad de los metales, además del legado cultural dejado por los íberos (con numerosos monumentos religioso-funerarios) y romanos, los cuales distinguieron a este núcleo de población con la denominación de "Julia Regia" por la ayuda que prestó a Julio César en la Batalla de Munda contra los hijos de Pompeyo.

    Es con la invasión musulmana, año 899 aproximadamente, cuando Baena cambia su emplazamiento, intentando éstos hacer de ella una ciudad fuerte contra el enemigo y dotándola de la Almedina, en cuyo seno construyen el castillo, la mezquita (la último parte de ésta se cree que podría ser el primer cuerpo de la lgiesia de Santa Mª la Mayor) y a su alrededor una población formada por mandos del ejército y la nobleza lugareña.

    A mediados del siglo XIII fue conquistada por Fernando III, el santo y es a principios del siglo XIV cuando se convierte en señorío de Diego Fernández de Córdoba. Con esta familia se construye en el primer cuarto del s. XVI la Iglesia de Santa Mª laMayor y el Convento de Madre de Dios.

    El s. XVI se caracteriza por un fuerte crecimiento demográfico, y una fuerte expansión de la ciudad, seguido de una profunda crisis en el s. XVII e indicios de recuperación en la centuria siguiente, en la que la agricultura va a jugar un papel importante en la economía de la ciudad, aunque caracterizada por un mal repartimiento de la tierra, dominada por escasos propietarios y gran número de jornaleros bajo su mando.

    Este problema se intentó solucionar en el s. XIX, con la abolición del señorío y como consecuencia en 1821 se produce el reparto del Monte Horquera, en el que se privatizaron más de 8.000 fanegas de tierra. Sus nuevos propietarios, quizás por falta de recursos económicos u otras causas, vendieron dichas propiedades que volvieron a caer en manos de los más ricos.

    Actualmente Baena vive un empuje económico lento pero certero, con la construcción de dos polígonos industriales importantes, todo esto unido a un gran esfuerzo por realzar la vida cultural y social de la ciudad, además de destacar la construcción de grandes zonas ajardinadas y la reinserción de barrios marginales.

Situación Geográfica

    Situación de Baena

    El municipio de Baena está situado al Sureste de la provincia de Córdoba, entre la Campiña y la Sierra Subbética a 60 Km. de la Capital, el río Guadajoz atraviesa el término casi transversalmente de Suroeste a Oeste y el río Marbella que baña al propio núcleo urbano.

    Ocupa una extensión de 363,3 Km2 y en él se alzan la Aldea de Albendín y siete caseríos entre las que destacan Manosolva y Palomerejo, su altitud sobre el nivel del mar alcanza los 407 metros, destacando algunos vértices como torre Morana (688m), Almoguera (758) o Serrezuela (799m).

    Es cabeza de partido judicial y a él se acogen los municipios de Luque, Valenzuela y la pedanía de Albendín.

    El número total de habitantes asciende a 20.572 repartidos tanto en el núcleo urbano como en las distintas aldeas rurales.

Semana Santa

    Crismón de Baena

    Sin lugar a dudas la Semana Santa de Baena se encuentra por su peculiar forma de celebrar la Pasión de Cristo, entre una de las fiestas más originales y pintorescas de los territorios que conforman Andalucía. Al hablar de la Semana Santa baenense hay que hacerlo ineludiblemente del Judío, del tambor, la figura típica y popular que por su colorido y original atuendo, chaqueta roja y pantalón negro, pañuelo de seda al cuello, morrión de coracero francés con plumero de vistosos colores y crines de caballo blancas o negras, de ahí su diferenciación en Coliblancos o Colinegros respectivamente, a lo que unido su peculiar toque, se diferencia de los demás pueblos tamborileros de España.

    Sin dejar de ver al Judío, hay que decir que la actividad cofradiera propiamente dicha, ya que los preparativos duran casi todo el año, empieza en el periodo cuaresmal con los típicos Misereres, especie de misa de acción de gracias en honor de los cofrades fallecidos que se celebra todos los viernes de Cuaresma en la Iglesia de San Francisco y al que están invitados los Judíos de la Cola Negra. A Partir del jueves anterior al Viernes de Dolores celebran Miserere, ya no los Judíos sino las distintas Hermandades. Coliblanco y Colinegro

    La estructura organizativa de la Semana Santa baenense está estructurada en siete Cofradías , núcleo que aglutina una o varias Hermandades o Cuadrillas, por lo que en el desfile procesional de la cofradía, excepto en la de la Borriquita y la del Silencio, participan varias imágenes. Los Judíos se diferencian por el color de la cola, así pues, el grupo de Judíos de uno u otro color se llama Turba. Esta Turba está dividida en Cuadrillas y al frente de cada una de ellas un Cuadrillero: 8 Cuadrillas tiene la Turba de la Cola Negra y 7 la de la Blanca.

    Tanto ha sido y es el protagonismo de la figura del Judío en nuestra Semana Santa que ha venido relegando a un segundo plano a otras figuras y hermandades, lo cual ha provocado que de unos años a esta parte se hayan ido revalorizando con la mejor ornamentación de las imágenes y la reciente creación de Hermandades nuevas o la recuperación de otras perdidas en el tiempo. Por otra parte, la relevancia del Judío es tal, que ha marcado a las distintas Cofradías con un sello, y así existen en Baena Cofradías Blancas (Nuestro Padre Jesús del Huerto, la Vera Cruz del Jueves y la del Dulce Nombre de Jesús) y Cofradías Negras (Nuestro Padre Jesús Nazareno y la de María del Rosario), manteniéndose al margen las más recientes: la Borriquita y la del Silencio.

    No son los tambores de los Judíos los únicos que desfilan en la Semana Santa baenense. Existe otro tipo, llamado tambor ronco, por su peculiar sonido, que aparece en la década de los años 20 y que poco a poco se ha ido incorporando a diferentes Hermandades. Nuestro Padre Jesús Nazareno

    Importancia especial cobra la Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, centro del fervor popular de todo Baena, acompañada en su paso durante la mañana del Viernes Santo por innumerables fieles, que, incluso llegados de las distintas tierras de España, acuden para acompañarlo.

    Tradicionalmente se ha venido aceptando la procedencia italiana de la imagen, sin embargo, recientemente con motivo de su restauraclón y limpieza se encontró en su interior un documento en el que se demuestra la autoría de la irnagen por el escultor sevillano Miguel de Perea.

    Sería imposible en tan poco espacio ofrecer al visitante una visión completa de lo que es y representa la Semana Santa baenense, aunque hay que mencionar, aunque sea de pasada, el abundante y variado ceremonial, heredero de unas tradiciones ancestrales, con que cuenta nuestra Semana Mayor. El rico protocolo, la representación de Pasos, pequeñas escenificaciones a lo largo del recorrido procesional, son sólo un pequeño botón de muestra de nuestras peculiares tradiciones que se mantienen a través de los años o que se recuperan de libros de actas pasados y que pasan a formar parte del alma de nuestra Semana de Pasión. Para todo aquél que haya despertado su curiosidad, la mejor forma de satisfacerle es presenciar in situ el desarrollo de esta Semana, de la que sin lugar a dudas nadie podrá quedar indiferente.

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